| NOMBRE HUMANO | Gretta |
|---|---|
| NATURALEZA | Entidad renacida del Mundo Sublunar |
| DOMINIO | La Casa de Muñecas |
| PODER PRINCIPAL | La lectura de los sueños, la transformación del cuerpo y la conciencia en el papel de una marioneta |
La Titiritera promete liberar al ser humano del dolor de la elección. El precio de este cuidado tierno, casi maternal, es el derecho a dejar de pertenecer a uno mismo para siempre.
Nombre humano: Gretta
Otros nombres: Titiritera, Madre de las Marionetas, Dueña de la Casa de Muñecas
Naturaleza original: humana
Naturaleza actual: entidad renacida del Mundo Sublunar
Dominio principal: La Casa de Muñecas
Primera marioneta conocida: Janet
Aliados conocidos: El Vendedor de Pesadillas, Bufón, El Guardián de las Llaves
Fuente principal de poder: el tiempo del alma
Habilidad principal: transformar los deseos humanos en nuevos cuerpos, roles y formas de existencia
Nivel de peligro: extremadamente alto
Característica principal: no considera que transformar a un ser humano sea un acto de violencia; para ella, se trata de corregir una forma imperfecta
Descripción general
La Titiritera es una de las entidades más peligrosas relacionadas con Chelsea y el Mundo Sublunar.
En otro tiempo fue una mujer corriente llamada Gretta. Trabajaba como contable, vivía en su propia casa, estaba casada con Nick y tenía contratada a la criada Janet. En su vida no había ni magia ancestral, ni legado de brujas, ni un deseo manifiesto de convertirse en un monstruo.
Todo cambió tras la aparición de la Casa de Muñecas.
Un pequeño juguete apareció en el salón sin explicación alguna. Al principio, Gretta lo tomó por un regalo extraño o una broma de su marido. Pero pronto la casa se apoderó de sus pensamientos y le reveló a la mujer su nuevo destino: descubrir los deseos secretos ajenos, darles forma material y alojar para siempre a las personas en el mundo creado para ellas.
La primera muñeca fue Janet.
Más tarde, Gretta fue internada en un hospital psiquiátrico, donde conoció a Benjamin, a Mark y al Vendedor de Pesadillas. Con su ayuda, obtuvo el «tiempo del alma», atravesó el fuego del Mundo Sublunar y dejó de ser humana para siempre.
Ahora, la Titiritera no se limita a reunir cuerpos.
Reúne a personas reducidas a un único deseo.
Cada una de sus marionetas recibe una forma hermosa, una habitación adecuada y un papel del que ya no es posible escapar.
Gretta antes de la transformación
Antes de la aparición de la Casa de Muñecas, la vida de Gretta era tranquila y bien organizada.
Trabajaba como contable en una pequeña empresa. El trabajo no le exigía un esfuerzo excesivo y le reportaba suficiente dinero para mantener la casa y contratar personal doméstico. Gretta estaba casada con Nick, salía con sus amigos y llevaba una vida aparentemente normal.
Más tarde describió su existencia como un círculo vicioso:
La casa. El trabajo. Las reuniones con los amigos.
En esta confesión no hay ninguna indicación directa de una profunda infelicidad. Gretta no pasaba hambre, no sufría persecuciones ni era rechazada por la sociedad. Pero su vida consistía en una repetición interminable de acciones que no le proporcionaban la sensación de tener un objetivo real.
El trabajo de contable la había acostumbrado a un mundo en el que todo debía estar contabilizado y en su sitio.
Las cifras no traicionaban.
Los documentos no alteraban los deseos.
Una anotación en un libro no podía decidir de repente que ya no pertenecía a su propietario.
Las personas eran mucho más complicadas.
Ocultaban sentimientos, cambiaban de opinión, incumplían promesas y tramaban planes a espaldas de los demás. Gretta aún no lo comprendía del todo, pero ya poseía un carácter al que le resultaba más fácil aceptar un sistema bien organizado que la libertad de un ser humano.
La Casa de Muñecas no había creado ese rasgo.
La descubrió.
La aparición de la Casa de Muñecas
Una mañana, Gretta descubrió una casita de muñecas sobre la cómoda del salón.
Nadie sabía cómo había llegado allí.
La criada, Janet, no supo dar ninguna explicación. Nick estaba de viaje de negocios en ese momento, y Gretta pensó que su marido podría haber incitado a alguien a gastarle una broma tan peculiar. Hacía tiempo que quería comprarse una casa nueva, así que aquel juguete podía ser una insinuación o una burla sobre su deseo.
Por la tarde, Gretta volvió del trabajo y casi no prestó atención al hallazgo.
Pero el efecto ya había comenzado.
Más tarde afirmó que aquella noche dejó de ser ella misma. Algo se apoderó de su mente, cambió su percepción del mundo y la liberó de su antigua existencia.
Tenía un objetivo:
servir a la Casa de Muñecas y protegerla.
La Casa no le hablaba con una voz normal. Actuaba a través de pensamientos repentinos, imágenes, deseos y objetos que antes le parecían insignificantes.
Gretta empezó a descubrir escondites.
A escuchar lo que la gente callaba.
Ver la conexión entre los objetos personales y los deseos ocultos de sus dueños.
La Casa de Muñecas le enseñó a recoger fragmentos de sueños —huellas emocionales a partir de las cuales se pueden reconstruir los verdaderos deseos de una persona y preparar una nueva forma para ella.
Fragmentos de sueños
Un fragmento de sueño no tiene por qué ser un objeto mágico.
Cualquier objeto cotidiano puede convertirse en uno si está vinculado a un sentimiento intenso:
una carta;
una fotografía;
dinero escondido;
ropa;
una llave;
un diario;
regalo;
algo vergonzoso;
prueba de infidelidad;
objeto utilizado en una fantasía secreta.
Cada uno de estos objetos contiene una parte de la persona que esta no muestra a los demás.
Por separado, estas partes no demuestran nada. Pero cuando la creadora de marionetas las reúne, ante ella surge una historia oculta.
El problema es que Gretta no busca comprender a la persona en su totalidad.
Elige un sueño, una debilidad o un deseo y lo proclama como la verdadera esencia de su dueño.
A partir de ahí, todo lo demás puede descartarse.
Las dudas se convierten en mentiras.
La resistencia, miedo a uno mismo.
El intento de huir es la prueba de que la futura marioneta aún no está preparada para reconocer su felicidad.
Así funciona la principal justificación de Gretta:
ella no cambia a las personas contra su voluntad. Supuestamente, les muestra lo que siempre han querido.
En realidad, el derecho a la interpretación siempre recae en ella.
Janet
Janet era la criada de Gretta y la primera muñeca conocida.
Al principio, su señora la consideraba una criada no especialmente inteligente, pero inofensiva. Tras el despertar de la Casa de Muñecas, Gretta comenzó a buscar los cinco fragmentos de su sueño.
Los hallazgos revelaron una faceta completamente diferente de la vida de Janet.
La criada mantenía una relación secreta con Nick, el marido de Gretta. Tenían pensado encontrarse después de medianoche en la puerta trasera, coger los documentos y marcharse tan lejos que nadie pudiera encontrarlos.
Pero no se trataba solo de una huida.
Gretta descubrió un veneno escondido detrás de una planta.
Entre las pertenencias de Janet había un testamento por el que los bienes de Gretta pasaban a manos de Nick.
En la maleta estaban preparados los objetos necesarios, y en la esfera del reloj se había marcado la medianoche con pintalabios.
El diario de Janet contenía anotaciones sinceras y numerosos comentarios maliciosos sobre la dueña de la casa. Todo apuntaba a un plan preparado de antemano: Janet y Nick no solo querían empezar una nueva vida, sino también eliminar a Gretta y quedarse con sus bienes.
Para Gretta, esto supuso la primera revelación real de La Casa de Muñecas.
La persona que estaba a su lado cada día, que limpiaba sus habitaciones y se hacía pasar por una sirvienta sumisa, al mismo tiempo se acostaba con su marido y tramaba su traición.
A partir de ese momento, Gretta dejó de confiar en la apariencia humana.
La personalidad exterior le empezó a parecer una máscara.
Solo consideraba persona auténtica aquello que lograba descubrir entre los deseos secretos.
El osito de peluche
Entre las cosas de Janet había un viejo oso de peluche.
A primera vista, era el más inocente de todos los objetos encontrados. Gretta ni siquiera sabía si pertenecía a la propia Janet o si lo habían robado del desván.
Pero el oso resultó estar relacionado con una fantasía secreta de la criada.
La Casa de Muñecas dio vida al juguete y permitió a Janet vivir el deseo que ocultaba a los que la rodeaban. El encuentro con el oso de peluche no fue un episodio fortuito, sino parte de su transformación.
Gretta le dio a Janet lo que esta deseaba en secreto.
Pero, al hacer realidad su sueño, la casa obtuvo acceso a su alma.
Tras el juego de adultos con el juguete que había cobrado vida, Janet quedó definitivamente ligada a la Casa de Muñecas. Gretta completó la transformación y la envió al interior.
De la mujer que estaba fuera solo quedó el vestido.
En el interior apareció una preciosa muñeca.
El cuento de Janet
La historia de Janet fue reescrita por la Casa de Muñecas como un cuento de hadas.
En este cuento, la malvada bruja moría, la hermosa sirvienta se casaba con el príncipe y, junto a ellos, permanecía su querido osito. Vivieron felices para siempre.
Janet consiguió casi todo lo que había soñado:
una nueva vida;
la liberación de su señora;
amor;
un papel bonito;
la realización de una fantasía secreta;
su propio mundo de cuento de hadas.
Pero un solo cambio distorsionó por completo el sentido del sueño.
La libertad desapareció.
Janet no se fue con Nick.
No se convirtió en la dueña de los bienes que había recibido.
No pudo elegir su destino futuro.
Su deseo se había convertido en una habitación, un cuerpo y un papel eterno.
La Casa de Muñecas hizo realidad su sueño al pie de la letra, pero le quitó a Janet la posibilidad de desear alguna vez algo diferente.
Así surgió la primera muñeca.
Venganza, regalo y demostración de poder
La transformación de Janet no se puede explicar por una sola razón.
En la actuación de Gretta se combinaron varios motivos a la vez.
Venganza
Janet la traicionó, se lió con Nick y, probablemente, participó en el plan para deshacerse de la señora de la casa. Al convertir a la criada en una muñeca, Gretta la privó de todo aquello por lo que se había preparado la huida.
Janet no consiguió a Nick.
Tampoco se quedó con los bienes.
No consiguió la libertad.
El cumplimiento de un deseo
Bajo la influencia de la casa, Gretta creía de verdad que le había regalado a Janet la vida que deseaba. La fantasía secreta se había cumplido, el cuento de hadas se había creado y la nueva forma parecía maravillosa.
La primera prueba de poder
Antes de Janet, Gretta solo había escuchado la voluntad de la casa.
Tras la transformación, vio por primera vez que era capaz de reescribir por completo el destino ajeno.
Fue precisamente entonces cuando surgió la futura filosofía de la Titiritera:
Si una persona oculta un deseo, significa que tiene miedo de admitírselo a sí misma.
Si Gretta es capaz de materializarlo, significa que tiene derecho a elegir su forma definitiva.
Janet no solo se convirtió en la primera marioneta.
Se convirtió en la prueba de que Gretta ya no estaba obligada a soportar la imprevisibilidad humana.
La desaparición de Janet
La desaparición de la criada se notó enseguida.
Encontraron su vestido en casa de Gretta. La propia dueña no ocultó lo sucedido e intentó explicar que Janet se había ido a la Casa de Muñecas y que ahora era feliz.
Para la policía y los médicos, aquello sonaba a la confesión de una persona con trastornos mentales implicada en la desaparición de la mujer.
Ingresaron a Gretta en un hospital psiquiátrico.
Ella no se consideraba una delincuente.
En su mente, Janet estaba viva, feliz y se encontraba exactamente donde quería estar.
El hecho de que ya nadie pudiera ver ni oír a la criada no tenía importancia.
La creadora de marionetas ya empezaba a percibir el mundo material como una superficie limitada, más allá de la cual existían espacios más adecuados.
Nick
Nick era el marido de Gretta, el amante de Janet y uno de los participantes en el plan de fuga.
Estaba de viaje de negocios cuando apareció el juguete en la casa. Tras la desaparición de la criada y el ingreso de Gretta en el hospital, Nick quedó en libertad.
Se desconoce qué le contó exactamente a los investigadores.
Quizá negó su relación con Janet.
Quizá describió a su mujer como una mujer peligrosa y desquiciada.
Quizá realmente no entendiera lo que le había ocurrido a la criada.
Pero su propia historia pronto se entrelazó con otra línea de la maldición.
Nick era amigo de Benjamin, un restaurador que había recibido del Vendedor de Pesadillas un cofrecito y la máscara de Bufón.
Cuando Benjamin no consiguió abrir el cofre, Nick prometió ir a ayudarle. Para entonces, la máscara ya se había fundido con el rostro de Benjamin, y su mente había empezado a desmoronarse.
En el diario del futuro Bufón aparece un breve y aterrador pensamiento:
¿Necesito su ayuda… la sierra?
Más tarde, Benjamin menciona directamente a Nick, al que han cortado en pedazos, y escribe que su miedo impregnó lo suficiente el cofre como para que se abriera.
Así, el marido de Gretta se convirtió en el hombre cuya muerte culminó el nacimiento de Bufón moderno.
El vínculo entre Gretta y Benjamin
Las historias de Gretta y Benjamin se entrelazaron incluso antes de que se conocieran en persona.
Gretta convirtió a la amante de Nick en la primera muñeca.
Benjamin mató al propio Nick y utilizó su miedo para despertar el cofre.
Tras ello, ambos acabaron en el mismo hospital psiquiátrico.
Gretta, por la desaparición de Janet y por sus intentos de convertir a otras mujeres en muñecas.
Benjamin, tras el asesinato de Nick y la absorción de su personalidad por parte de la máscara de Bufón.
El canon no aclara si Gretta sabía que Benjamin había matado a su marido.
Tampoco se sabe si Benjamin era consciente de que Nick era el marido de la mujer que deambulaba por el hospital envuelta en mantas y que se hacía llamar «la madre de las muñecas».
Quizá nunca llegaron a saber la verdad.
Quizá Gretta lo supiera, pero para entonces Nick ya no tenía ningún valor para ella.
Su marido la había traicionado al elegir a Janet.
Tras el despertar de la Casa de Muñecas, Gretta ya no confiaba en las personas capaces de marcharse por voluntad propia.
El amor perfecto, en su opinión, solo es posible allí donde nadie es capaz de abandonar a la dueña.
Informe hospitalario
Los informes médicos describían a Gretta como una paciente con un trastorno mental grave y un comportamiento extremadamente peligroso.
En los momentos de calma, se hacía pasar por la madre de las muñecas, se envolvía en mantas y deambulaba por la sala. Al personal se le prohibía entrar a verla sin ir acompañado de celadores armados con tranquilizantes.
El motivo de estas medidas fue la muerte de una enfermera a la que Gretta intentó convertir en su muñeca.
Incluso sin la presencia directa de la Casa de Muñecas, ella seguía acatando su voluntad.
El hospital le parecía un lugar temporal.
Los pacientes y el personal, material.
Las habitaciones, espacios vacíos que aún había que amueblar adecuadamente.
Fue precisamente allí donde conoció a aquellos con quienes más tarde se adentró en el Mundo Sublunar:
a Benjamin, que ya no se consideraba humano y exigía que lo llamaran Bufón;
Mark, cubierto de imágenes de cerraduras y que se hacía llamar el Guardián de las Llaves.
El Vendedor de Pesadillas, un pequeño ser al que los médicos consideraban un paciente feo pero inofensivo.
Para los médicos, se trataba de cuatro casos de locura grave.
En realidad, en un mismo edificio se habían reunido los futuros dueños de las puertas, las fantasías y los juguetes vivientes.
El Vendedor de Pesadillas
El Vendedor de Pesadillas fue el primero en considerar los deseos de Gretta como una fuerza real, y no como una enfermedad.
Él le enseñó a atravesar la realidad material para adentrarse en el Mundo Sublunar.
Pero el alma y el cuerpo de Gretta seguían atados a la Tierra. Para completar la transición, necesitaba «tiempo del alma»: una energía especial derivada de las experiencias humanas que permite a los seres de otros mundos adoptar una forma material y estar entre la gente.
El vendedor le propuso un trato.
Gretta debía ayudar a liberar a Bufón y al Guardián de las Llaves.
A cambio, tras la transición, la Casa de Muñecas pasaría a ser de su propiedad.
Quizá no fuera casualidad que el Vendedor se encontrara allí.
La Casa de Muñecas apareció en poder de Gretta.
El cofre apareció en poder de Benjamin.
Nick relacionó ambas historias.
Después, los dos futuros dueños de las propiedades infernales se encontraron en un mismo lugar junto con el Vendedor.
No hay pruebas directas de que él organizara toda la cadena de acontecimientos. Pero demasiadas cosas sucedieron precisamente de la forma que más convenía al pequeño comerciante.
Ginger
Para completar la transición, Grete necesitaba tiempo del alma.
Su nuevo objetivo era la enfermera Ginger.
Grette la consideraba una mujer malvada, grosera y estúpida, pero eran precisamente sus fuertes deseos ocultos los que convertían a la enfermera en una fuente de energía idónea.
Al igual que antes con Janet, Gretta empezó a reunir cinco fragmentos de sueño.
Entre las pertenencias de Ginger se encontraban:
dinero, cuyo origen ocultaba;
pastillas;
llaves falsas;
una invitación a una fiesta para adultos;
un anillo caro;
artículos de uso íntimo;
una antigüedad poco común;
indicios de una vida secreta, totalmente ajena a la imagen de una profesional sanitaria.
Cada hallazgo desmontaba la personalidad pública de Ginger y revelaba a una mujer que ocultaba deseos, delitos y sueños tras su uniforme de hospital.
Gretta recompuso su verdadero cuento de hadas.
Y luego envió a la enfermera a la Casa de Muñecas.
Eso le dio el respiro que necesitaba.
El incendio
Justo después de la transformación de Ginger, se produjo un incendio en el hospital.
Se desconoce quién lo provocó exactamente y si formaba parte de un plan preparado de antemano. Sin embargo, el fuego supuso el momento de la liberación de todo el grupo.
El Vendedor de Pesadillas le entregó una llave especial a Mark.
El Guardián de las Llaves abrió una puerta que antes no existía.
Detrás de ella se encontraba el Mundo Sublunar.
Bufón, el Guardián de las Llaves y el Vendedor atravesaron el fuego.
Gretta los siguió.
Desde el punto de vista terrenal, sus cuerpos deberían haber perecido en el hospital.
Pero el paso se produjo antes de que la muerte fuera definitiva.
El fuego destruyó las formas anteriores.
El Mundo Sublunar creó otras nuevas.
Renacimiento
Detrás de la puerta se extendía un mundo totalmente diferente a la Tierra.
Gretta recordaba su resplandor verdoso como algo puro y hermoso. Todos los que habían atravesado el fuego sufrieron quemaduras graves, pero en el Mundo Sublunar las lesiones se reestructuraron de acuerdo con su naturaleza interior.
El Vendedor de Pesadillas explicó:
La transformación surge del alma.
Mark se convirtió en el Guardián de las Llaves.
Benjamin se convirtió definitivamente en Bufón.
Gretta se convirtió en la Titiritera.
Perdió su belleza humana, pero no lo tomó como un castigo. Al contrario, su nueva forma le permitía arrebatar la belleza a los demás y utilizarla a su antojo:
«Aunque no quede nada de mi antigua belleza, ahora puedo tomarla toda la que quiera y de quien quiera».
Tras la transformación, le ofrecieron ocupar un lugar importante: la Casa de Muñecas, que es uno de los portales entre los mundos.
Gretta ya no servía a un juguete.
Se convirtió en su dueña.
Primera apariencia
La forma original dla Titiritera era relativamente delgada y alta.
El cuerpo humano se ocultaba bajo una larga túnica oscura. No se le veía el rostro: dentro de la capucha reinaba una profunda oscuridad, de la que colgaban protuberancias carnosas.
Recordaban a la vez:
a los dedos de un titiritero;
a tentáculos;
hilos rotos;
las partes blandas de un juguete sin terminar.
Junto a ella había un viejo cochecito de bebé.
Con ese aspecto, Gretta seguía pareciendo una mujer cubierta con un velo de luto. Su postura era erguida, sus movimientos más sueltos, y su esencia misma parecía más la de una extraña guardiana que la de la antigua dueña de una enorme finca.
Era su primera apariencia tras el renacimiento.
En ella aún perduraba el recuerdo de la mujer que se consideraba a sí misma la madre de las muñecas.
La apariencia definitiva
Con el tiempo, la Maestra de las Muñecas cambió.
Su aspecto definitivo se volvió considerablemente más pesado, macizo y encorvado.
El cuerpo había desaparecido casi por completo bajo las capas de un vestido de retazos. El sudario parece estar confeccionado con tela quemada, colchas viejas, trozos de ropa y materiales que pertenecieron a las antiguas habitantes de la casa.
Gretta se desplaza apoyándose en un carrito y en un largo bastón con un remate en forma de cruz.
Su cabeza sigue oculta bajo la capucha. De la oscuridad sobresalen unas protuberancias, pero ahora ya no se perciben como restos de un cuerpo humano.
Son órganos completos de un ser vivo.
La joroba no es sinónimo de vejez ni de debilidad.
La Titiritera lleva sobre sí el peso acumulado:
los deseos ajenos;
el tiempo acumulado del alma;
los cuerpos transformados;
las habitaciones de la Casa de Muñecas;
las marionetas inacabadas;
de los recuerdos de aquellos a quienes se había apropiado.
Cuanto más crecía su colección, menos quedaba de Gretta en su aspecto.
El bastón
El bastón de la Titiritera tiene un remate en forma de cruz, pero no está relacionado con la fe cristiana.
Para Gretta, la cruz es, ante todo, una intersección de líneas.
El lugar donde un límite atraviesa otro.
Al mismo tiempo, recuerda:
el mango de la Titiritera;
el huso;
una llave;
el eje de una marioneta;
una lápida;
un mecanismo que fija la nueva forma.
El bastón se utiliza para consolidar las transformaciones, controlar los límites de la Casa de Muñecas y cerrar los pasadizos.
Con él, Gretta puede trazar una línea entre la persona que era antes y la nueva marioneta.
Una vez finalizado el ritual, volver a cruzar esa línea resulta casi imposible.
El carrito
El carrito acompaña al Titiritera en todas sus formas conocidas.
No es un medio de transporte habitual ni un mero símbolo teatral.
Su espacio interior es considerablemente mayor que el exterior.
En el carrito pueden encontrarse:
almas capturadas;
partes de nuevos cuerpos;
fragmentos de un sueño;
muñecas a medio hacer;
entradas a las distintas estancias de la casa;
recuerdos de los antiguos dueños de los juguetes.
A veces se oye algún movimiento desde dentro.
A veces, una risa suave.
A veces, Gretta habla con quien está en el cochecito, como una madre con su hijo.
Pero su maternidad se basa en la posesión total.
El niño crece y, un día, se marcha.
La muñeca se queda con su dueña para siempre.
La Casa de Muñecas
La Casa de Muñecas existe a la vez como objeto, portal y mundo aparte.
No se puede medir por sus dimensiones externas.
En su interior hay pasillos, dormitorios, salas de juegos, salones, armarios, escaleras y puertas que no cabrían en un juguete normal.
La arquitectura de la casa cambia en función de quién entre en ella.
Para una prisionera, se convierte en un hogar acogedor.
Para otra, un laberinto.
Para una tercera, un taller donde poco a poco le transforman el cuerpo.
Cada nueva muñeca tiene su propio espacio.
La habitación se crea a partir de los deseos, los miedos y los recuerdos de su futura habitante. Por eso, la Casa de Muñecas puede parecer más atractiva que el mundo real.
Ofrece precisamente lo que le faltaba a la persona:
seguridad;
amor;
atención;
un cuerpo bonito;
la ausencia de envejecimiento;
liberación de la responsabilidad;
el derecho a no tener que tomar decisiones nunca más.
Hay un único precio:
la nueva habitante deja de pertenecerse a sí misma.
La naturaleza de la casa
Se desconoce quién creó la Casa de Muñecas.
Gretta no fue su primera creadora. Apareció en su vivienda ya en funcionamiento y enseguida empezó a cambiar la conciencia de su dueña.
Quizá la casa sea una entidad independiente.
Quizá sea un antiguo portal que necesitaba una nueva guardiana.
Quizá lo dejara allí el Vendedor de Pesadillas, al haber visto de antemano en Gretta a su futura dueña.
Tras el renacimiento, la diferencia entre Gretta y la casa va desapareciendo poco a poco.
Ella controla sus habitaciones.
La casa la nutre de fuerza.
Ella crea muñecas.
Las muñecas amplían la casa.
Si se destruye una manifestación de Gretta, el dominio puede conservar su conciencia.
Si se destruye parte de la casa, la Maestra de las Muñecas siente el daño como si fuera una herida propia.
La Maestra de las Muñecas principal ya no es simplemente una mujer que vive dentro del portal.
Ella es su mente y su voluntad.
Transformación en muñeca
Gretta rara vez transforma a una persona de forma instantánea.
La transformación completa requiere tiempo, acceso a los deseos de la cautiva y un debilitamiento gradual de su antigua personalidad.
Primera etapa: observación
La creadora de muñecas elige a la futura muñeca y comienza a seguirla.
Puede permanecer invisible, aparecer en los umbrales de las puertas u observar desde la habitación contigua.
Segunda etapa: fragmentos de un sueño
Gretta encuentra objetos relacionados con los deseos secretos de la persona.
Estos permiten determinar qué forma adoptará más fácilmente la cautiva.
Tercera etapa: la propuesta
A la futura muñeca se le muestra un mundo en el que se cumple su deseo.
A veces entra por voluntad propia.
Otras veces la atraen con engaños.
A veces, Gretta simplemente manifiesta su resistencia con un momento de desconcierto.
Cuarta etapa: el cambio de conciencia
Las órdenes empiezan a parecer tranquilizadoras.
La elección autónoma, agotadora.
La idea de someterse le produce alivio.
La cautiva piensa cada vez más que, tal vez, siempre quiso quedarse.
Quinta etapa: el cambio corporal
La piel se vuelve demasiado lisa.
Las articulaciones adquieren una movilidad artificial.
La ropa se funde con el cuerpo.
La voz se vuelve más suave o adquiere un tono mecánico.
Los movimientos empiezan a depender de hilos, de una llave, del contacto de otra persona o de la voluntad de la dueña.
Última etapa: el papel
El nombre pierde su significado.
La persona se convierte en sirvienta, juguete, maniquí, muñeca, novia, mascota o parte del decorado.
A partir de ahí, el papel se percibe como un estado natural.
La muñeca ya no recuerda por qué quería marcharse.
La filosofía de Gretta
La Titiritera no considera la libertad un bien absoluto.
Para ella, la libertad es la fuente de la mayor parte del sufrimiento humano.
Las personas tienen la oportunidad de elegir… y se traicionan unas a otras.
Pueden marcharse, y abandonan a quienes les quieren.
Pueden cambiar de opinión — y rompen sus promesas.
Pueden ocultar sus deseos — y se mienten a sí mismos durante años.
Gretta lo vio en el ejemplo de Nick y Janet.
Tras su traición, llegó a la conclusión de que el amor basado en la libertad no es fiable.
Una muñeca está mejor hecha.
No se marcha.
No traiciona a su dueña.
No envejece.
No miente sobre sus deseos.
No exige que se le explique cada decisión.
Por eso, Gretta no ve su propia casa como una prisión, sino como una versión mejorada de la vida humana.
Maternidad distorsionada
En el hospital, Gretta se autodenominaba «madre de las muñecas».
Tras su renacimiento, esa imagen se convirtió en la base de su esencia.
Es realmente capaz de cuidar de sus juguetes:
arreglar los cuerpos dañados;
crear nuevos trajes;
decorar habitaciones;
tranquilizar;
protegerlos de otros seres;
dar forma a las almas que han perdido su cuerpo.
Pero este cuidado excluye la autonomía.
Gretta no acepta el paso a la edad adulta.
No acepta que la cuiden.
No permite que la muñeca renuncie a la forma que se le ha dado.
Su amor suena más o menos así:
Sé lo que necesitas.
Es solo que, de momento, te da miedo admitirlo.
Cuando termine la transformación, dejarás de resistirte y comprenderás que tenía razón.
Por eso mismo, discutir con la Creadora de Muñecas es casi inútil.
Cualquier protesta la percibe no como la voluntad de una persona, sino como un fallo que hay que subsanar.
Chelsea
Chelsea se convierte en una de las muñecas más codiciadas de Gretta.
Es guapa, fuerte, capaz de transformarse y está llena de deseos contradictorios. Además, Chelsea ya está vinculada al Mundo Sublunar y puede atravesar espacios en los que una persona normal se perdería rápidamente.
Para la Titiritera, es un material casi perfecto.
Pero Chelsea posee una cualidad que Gretta subestima constantemente.
Es capaz de aceptar parte del juego ajeno, experimentar placer y, aun así, no renunciar a su deseo de marcharse.
La Titiritera considera que el placer demuestra consentimiento.
Chelsea entiende que lo uno no implica necesariamente lo otro.
Es precisamente eso lo que le permite resistirse a la transformación.
El acoso a Chelsea
Durante el regreso a la finca, la Titiritera comienza a seguir a Chelsea de forma imperceptible.
Él le advierte:
«Ahora te seguiré sin que me veas, convirtiéndote poco a poco en mi muñeca. Cuando se acabe el tiempo, serás mía».
La transformación no es una escena aislada, sino un acoso constante.
Chelsea debe encontrar la manera de deshacerse de Gretta antes de que termine la cuenta atrás. Para ello, hay que atraer a la Creadora de Muñecas a un lugar donde se puedan controlar las entradas y salidas, mantenerla a la vista y encerrarla con la llave especial de Tlazdine.
Esto revela una importante limitación de Gretta.
Es capaz de crear espacios interiores casi infinitos, pero ella misma puede quedar encerrada allí donde los límites los define otra persona.
La dueña de las marionetas es especialmente vulnerable cuando se convierte en prisionera de una habitación correctamente dispuesta.
El encuentro en el hotel
Más tarde, la Titiritera vuelve a aparecer durante los acontecimientos que tienen lugar en el hotel.
Reconoce a Chelsea y le recuerda que ya le había ofrecido vivir en la Casa de Muñecas.
Esta vez, Gretta no piensa esperar a que ella lo decida por voluntad propia:
«Ahora no te voy a preguntar nada. Nos vamos a mi casa».
Sin embargo, incluso tras el secuestro, le deja a Chelsea la posibilidad de seguir adelante.
Si la chica es capaz de superar la prueba y escapar, recuperará su libertad.
Si no puede, pasará a ser propiedad de su dueña.
Cuando Chelsea fracasa, Gretta declara:
«No has podido escapar, así que es que no querías».
Ahí reside toda la lógica de la Titiritera.
Ella crea una trampa compleja.
No explica las reglas por completo.
Persigue a la prisionera.
Y luego considera la derrota como una elección voluntaria de quedarse.
El Vendedor de Pesadillas
Gretta le debe al Vendedor de Pesadillas su forma definitiva.
Él no creó sus deseos ni la obligó a transformar a Janet. Pero fue precisamente él quien:
reconoció su vínculo con el hogar;
le enseñó a adentrarse en el Mundo Sublunar;
le habló del tiempo del alma;
ayudó a organizar la fuga;
le ofreció su propia propiedad;
convirtió su obsesión en una fuerza en toda regla.
El vendedor no salvó a Gretta por compasión.
Vio en ella a la guardiana idónea para un portal importante.
Gretta consiguió todo lo que quería.
El vendedor consiguió un nuevo dueño para la Casa de Muñecas y una fuente de almas para el sistema de otros mundos.
Ambos consideran que el trato ha sido un éxito.
Bufón
Bufón y la Titiritera surgieron de un mismo hospital y atravesaron una misma puerta.
Se parecen en muchos aspectos.
Ambos convierten los deseos humanos en mundos independientes.
Ambos utilizan el miedo y la excitación como fuente de poder.
Ambos ofrecen a sus cautivos papeles de los que es difícil escapar.
Pero sus objetivos difieren.
Bufón necesita un espectáculo en vivo.
Le encanta lo impredecible, la resistencia y el momento en que el actor cambia el guion.
Gretta busca la perfección.
Quiere que cada personaje ocupe el lugar que le corresponde y no lo abandone jamás.
Para Bufón, Chelsea es interesante mientras sea capaz de sorprender.
Para Gretta, Chelsea solo será perfecta cuando deje de cambiar sin permiso.
Bufón crea la escena.
Gretta encierra a la muñeca en la habitación una vez finalizada la representación.
El conserje
El guardián abrió la puerta que permitió a Gretta salir del hospital en llamas.
Su poder es especialmente importante para la Casa de Muñecas. El dominio de Gretta se compone de multitud de límites: habitaciones, armarios, puertas de juguete y pasadizos entre dimensiones.
Pero no todas las llaves le pertenecen.
Precisamente por eso, a veces es posible escapar de la casa.
La Titiritera controla la arquitectura.
El Guardián de las Llaves controla el principio mismo del paso.
Su colaboración permite crear puertas que conducen al interior de una persona, a sus recuerdos o a sus sueños.
Pero si el guardián de las llaves decide que el paso debe permanecer abierto, ni siquiera Gretta es siempre capaz de cerrarlo.
El tiempo del alma
El tiempo del alma es necesario para que la Titiritera permanezca en la Tierra y mantenga su forma material.
Lo obtiene jugando con las marionetas y haciendo realidad sus deseos secretos.
Los momentos de transición le aportan una energía especial:
el reconocimiento del deseo;
la sumisión voluntaria;
el abandono del nombre anterior;
la adopción de una nueva forma;
el placer mezclado con el miedo;
la decisión definitiva de quedarse.
El tiempo del alma explica por qué Gretta no acaba con las cautivas de inmediato.
Una muñeca viva tiene más valor que un cadáver.
Es capaz de revivir una y otra vez el papel que se le ha asignado, cuidando de su dueña y de la casa.
Habilidades
Lectura de deseos
Gretta percibe los vínculos emocionales entre una persona y los objetos que le pertenecen.
Recopilación de fragmentos de sueños
Une los secretos sueltos en una imagen completa, que se convierte en la base de la transformación.
Transformación corporal
La maestra titiritera es capaz de convertir a una persona en una marioneta viviente, un maniquí, un juguete o un ser con articulaciones artificiales.
Transformación de la conciencia
Ella debilita el deseo de independencia y hace que la sumisión parezca algo natural y agradable.
Vinculación del alma
El alma puede quedar atada a un juguete, una prenda de ropa, una habitación, un mecanismo o una parte de la Casa de Muñecas.
Control del espacio
Gretta reestructura las habitaciones, cambia sus dimensiones y conecta los espacios interiores con otros mundos.
Persecución
Una vez establecida la conexión, puede seguir a la futura marioneta, permaneciendo invisible o apareciendo en el límite de su campo de visión.
Uso del carrito
El carrito sirve como depósito de almas, taller y entrada portátil a distintas zonas de la casa.
Extracción del tiempo del alma
La creadora de muñecas se alimenta de las emociones que surgen al asumir un nuevo papel.
El robo de la belleza
Es capaz de trasladar rasgos y cualidades atractivas de un cuerpo a otro, creando una nueva forma ideal.
Limitaciones
La maestra de las marionetas es extremadamente poderosa, pero no omnipotente.
La transformación completa requiere tiempo.
Mientras la personalidad no se haya reescrito definitivamente, la cautiva es capaz de resistirse.
Gretta depende del tiempo del alma y no puede permanecer indefinidamente en la Tierra sin nuevas fuentes.
Se la puede encerrar en un espacio con entradas y salidas controladas.
Hay llaves especiales capaces de limitar la conexión con la Casa de Muñecas.
Pero la principal debilidad de Gretta reside en su visión del mundo.
No entiende que una persona pueda desear algo y, aun así, no querer convertir ese deseo en vida eterna.
El placer experimentado no implica el consentimiento a pertenecer a la dueña.
La fantasía no tiene por qué convertirse necesariamente en destino.
Asumir un papel temporalmente no anula el derecho a abandonarlo.
Gretta es incapaz de reconocer esta diferencia.
Precisamente por eso Chelsea defrauda una y otra vez sus expectativas.
Lo que queda de Gretta
La Gretta humana no ha desaparecido por completo.
Se manifiesta en los hábitos de la Creadora de marionetas:
el afán por tenerlo todo en cuenta;
el deseo de poner orden;
la atención a los detalles;
los celos;
la incapacidad para perdonar la traición;
la convicción de que un sistema bien estructurado es más importante que los sentimientos humanos.
Incluso la Casa de Muñecas recuerda a un enorme libro de contabilidad.
Cada alma tiene su lugar.
Cada sueño tiene una forma.
Cada deseo tiene su precio.
Cada muñeca tiene su habitación.
Nada debe desaparecer sin quedar registrado.
Nick y Janet intentaron una vez desaparecer de la vida de Gretta en secreto, alterando el orden de su mundo.
La creadora de muñecas construyó una realidad en la que algo así ya no es posible.
Ahora nadie la abandona sin permiso.
Vínculos y significado
La maestra de las marionetas encarna el deseo de cuidar, convertido en derecho a poseer.
Henri priva a la persona del derecho a ser considerada inocente.
Bufón priva a las personas del derecho a abandonar su rol.
El Vendedor de Pesadillas convierte la elección en un trato desigual.
Gretta priva a la persona del derecho a cambiar.
Ella es capaz de otorgar belleza.
La eterna juventud.
Seguridad.
Un nuevo cuerpo.
La realización de una fantasía secreta.
Un lugar donde siempre te esperan.
Pero a cambio te quita el futuro.
La muñeca no envejece, porque ya no lleva una vida normal.
No se queda sola, porque no puede marcharse.
No se equivoca, porque es su dueña quien toma las decisiones.
No sufre por la traición, porque ya no es capaz de elegir a otra persona.
Para Gretta, es un mundo perfecto.
Para un ser humano, es una eternidad bellamente decorada sin derecho a abrir la puerta.



