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Agnet

Agnet convirtió la finca familiar en un nodo entre los mundos y dejó a Chelsea no una fortuna, sino una iniciación disfrazada de testamento.

The Witch Chronicles
NATURALEZA bruja del linaje de María; creadora de portales
POSESIÓN finca, jardín, mundo de ensueño
PODER PRINCIPAL domesticación de entidades mediante el deseo y los nombres verdaderos
DEBILIDAD PRINCIPAL la curiosidad, la confianza en el sistema de sus propios hechizos

Agnet convirtió la finca familiar en un nodo entre los mundos y dejó a Chelsea no una fortuna, sino una iniciación disfrazada de testamento.

Nombre completo: Agnet
Otras denominaciones: dueña de la finca, recolectora de espíritus, bruja precursora
Naturaleza: humana, bruja hereditaria; tras su desaparición, prisionera fantasmal del Entremundo
Línea familiar: descendiente de María, tía de Chelsea y Melissa
Propiedad principal: la finca y la colección infernal que alberga
Guardián conocido: Jack, el Demonio de las Velas
Característica principal: capaz de comprender los deseos de una entidad desconocida, descubrir la ley que rige su existencia y convertir la amenaza en parte de un sistema controlable
Nivel de peligro: extremadamente alto
Valoración moral: ambigua; es capaz de salvar, proteger y preservar almas, pero acepta el riesgo, el vicio y los deseos ajenos como parte natural del conocimiento mágico

Descripción general

Agnet es la artífice oculta de casi toda la historia de Chelsea.

Rara vez se encuentra en el centro de la acción, pero son precisamente sus actos los que desencadenan los acontecimientos principales de la serie. Agnet reúne a espíritus y demonios, convierte la finca en un nodo entre los mundos, acoge a Jack, crea portales, prepara el legado para Chelsea e, incluso tras su propia desaparición, sigue influyendo en el destino de sus sobrinas.

A primera vista, su historia comienza en el bosque de Teutoburgo, donde la joven Agnet se encontró con una hermosa mujer vestida de blanco y descubrió por primera vez la existencia del más allá.

Pero al analizar la historia en su conjunto, queda claro que Agnet no fundó una nueva tradición de brujas.

Ella restableció el vínculo, casi roto, con el antiguo linaje de María.

La mujer vestida de blanco no era una amante fortuita del bosque ni un fantasma errante. Formaba parte de un antiguo rito familiar: la última forma de transmitir el don, en caso de que la bruja mayor no hubiera tenido tiempo de instruir a la más joven.

Sin embargo, Agnet solo obtuvo la posibilidad de ver y sentir lo oculto.

No recibió un grimorio ya elaborado.

No recibió una lista de criaturas.

No conocía la historia de María, Jack, Henri, Bufón y Johan Weber.

Casi todo lo que Agnet supo hacer más tarde lo descubrió por sí misma.

Precisamente por eso sus logros son especialmente notables.

Domaba a criaturas cuya verdadera naturaleza ni siquiera comprendía.

Apariencia

A pesar de su edad, Agnet conservaba una juventud y un atractivo sorprendentes.

Tiene el pelo largo, de color blanco plateado, unos ojos verdes brillantes, rasgos suaves y una expresión viva y sensual. Se parece más a la hermana mayor de Chelsea que a una pariente mayor que ha vivido una vida larga y llena de magia.

El cabello blanco de Agnet no parece un signo habitual de envejecimiento. Más bien parece subrayar su vínculo con la Mujer de Blanco, el mundo de los espíritus y la iniciación de su linaje.

No se ha revelado la causa exacta de su juventud. Probablemente se deba a varios factores a la vez:

un don hereditario;

un intercambio constante de energía con los espíritus;

la convivencia con seres que no están sujetos al tiempo humano;

los portales creados;

prácticas en las que el deseo, el placer corporal y la magia se convierten en una única fuente de energía.

Agnet no da la impresión de ser una mujer que se aferra desesperadamente a la juventud.

Simplemente, hace tiempo que dejó de someterse por completo al tiempo convencional.

Su belleza no es una máscara de un cuerpo decrépito ni una ilusión para seducir. En ella se conservan la auténtica fuerza vital, la curiosidad y la energía carnal.

Para Agnet, la sensualidad nunca fue un rasgo aislado de su carácter.

Formaba parte de su magia.

La estirpe casi perdida

El linaje de María

Agnet es una lejana descendiente de María, una bruja herbolaria que vivió en 1585.

En otros tiempos, el don se transmitía dentro de la familia de la mujer mayor a la más joven. Junto con él, la heredera debía recibir conocimientos sobre hierbas, espíritus, protección, deseos y normas para interactuar con seres de otros mundos.

Pero el vínculo estuvo a punto de romperse por completo en varias ocasiones.

María solo recibió de su abuela una parte de los conocimientos. Esta no llegó a completar su formación, y la mujer de blanco no acudió a visitar a la propia María. Por eso, María percibía lo sobrenatural y conocía las hierbas, pero aún no había logrado dominar la protección de los espíritus.

Con el paso de los siglos, la ruptura se hizo aún más profunda.

Agnet creció sin comprender su propio origen. Su madre no le habló de su linaje de brujas ni le transmitió una iniciación completa. Las razones de los constantes traslados también seguían siendo un misterio para la joven.

Entonces, el antiguo mecanismo familiar se puso en marcha por sí solo.

En el bosque de Teutoburgo, una mujer vestida de blanco se acercó a Agnet.

Más tarde, cuando Chelsea le contó a María que su tía se había convertido en bruja tras encontrarse con una desconocida vestida de blanco, María reconoció inmediatamente la descripción. Le explicó que en su familia se llevaba a cabo una iniciación similar desde tiempos inmemoriales: si la mayor no llegaba a transmitir el don a la menor, aparecía una mujer vestida de blanco.

No fue un comienzo, sino un regreso

Para la propia Agnet, aquel encuentro en el bosque fue realmente un comienzo.

Antes de eso, la joven no sabía que pertenecía a un linaje de brujas. No comprendía la naturaleza de los sueños, los espíritus y las sensaciones inexplicables que acompañaban su vida.

Pero para el linaje no se trataba del nacimiento de una nueva bruja.

Fue el regreso de la heredera perdida.

La mujer de blanco no le concedió a Agnet un poder ajeno. Le reveló lo que ya formaba parte de su sangre.

Sin embargo, la tradición en su plenitud no se restableció de inmediato.

Agnet recibió el don, pero no recibió explicaciones.

Podía ver lo oculto, sentir la presencia de entidades y entrar en contacto con ellas, pero a menudo desconocía

sus nombres reales;

su origen;

su lugar en el orden de los mundos;

su historia humana anterior;

su relación con su propia estirpe;

las razones por las que aparecían juntos.

Agnet no heredó una tradición de brujería ya establecida.

Reconstruyó la práctica de la brujería casi desde cero.

La mujer de blanco

El primer encuentro

En su juventud, la familia de Agnet se mudó al Alto Palatinado.

A la joven, aquel lugar le parecía aburrido y lúgubre. Para entretenerse un poco, solía pasear sola por el bosque, haciendo caso omiso de las advertencias de los vecinos.

Al cabo de unos seis meses, Agnet se encontró con una hermosa desconocida, vestida toda de blanco.

Esa mujer se convirtió en su primera amante y en su primera guía auténtica hacia el mundo que existe más allá de la realidad humana.

Cuando la familia de Agnet tuvo que mudarse de nuevo, la joven regresó al bosque para despedirse. No pudo contener las lágrimas, pero la desconocida se limitó a sonreír.

Al preguntarle por qué se mostraba tan alegre ante aquella última despedida, la mujer respondió: ahora bastaría con que se acostara y la llamara.

Agnet pensó que era una bonita metáfora.

Pero, tras la mudanza, se acostó, pensó en su amada… y esta apareció en carne y hueso.

Fue entonces cuando Agnet comprendió que la mujer de blanco no era una persona viva al uso.

Tras ese encuentro, comenzaron a revelarse ante ella secretos ocultos a la mayoría de las personas.

La mentora a través del placer

La iniciación de Agnet no fue un ritual árido de transmisión de palabras y fórmulas.

La Mujer de Blanco le reveló el don a través de la intimidad, la confianza, el placer y el sueño.

Esto marcó toda la magia posterior de Agnet.

Nunca consideró el cuerpo como algo inferior al intelecto o al alma.

Para ella, el cuerpo es capaz de:

sentir la naturaleza de la entidad;

establecer una conexión;

recibir energía;

calmar;

someter;

transmitir la voluntad;

abrir puertas cerradas por el miedo y la violencia.

La sensualidad de Agnet no es un adorno de su imagen.

Es la base de su lenguaje mágico.

Allí donde Henri veía pecado y Weber, un recurso cuantificable, Agnet veía una forma de comunicación.

La verdadera naturaleza de la mujer de blanco

Se desconoce quién era exactamente la desconocida.

Podría haber sido:

una antigua bruja del linaje;

el espíritu de la primera mujer de la estirpe;

la guardiana de un don hereditario;

una entidad que adoptaba la apariencia adecuada para cada heredera;

la encarnación viva del rito;

la memoria colectiva de las mujeres del linaje.

Pero su función es clara.

Devuelve a la bruja a la familia cuando se rompe la cadena habitual de aprendizaje.

Para Agnet, la mujer de blanco se convirtió a la vez en:

amada;

mentora;

una guía;

la primera entidad a la que se abrió voluntariamente;

la prueba de que el deseo y la magia pueden ser un mismo fenómeno.

De ese encuentro surgió el principio fundamental de Agnet:

el miedo cierra la puerta, y el deseo permite ver lo que hay detrás de ella.

El gran círculo familiar

La historia de Agnet forma un complejo bucle temporal.

María es una antepasada lejana de Agnet.

Agnet transmite el legado y el don a Chelsea.

Chelsea viaja al año 1585 y conoce a la propia María.

María aún no domina por completo el sistema de protección con espíritus, por lo que Chelsea se ofrece a enseñarle lo que ella misma ha aprendido de forma indirecta gracias a Agnet.

Tras salvar a Jack, Chelsea le pide a María que lo mantenga cerca de su linaje.

Siglos más tarde, Jack reconoce a este linaje en Agnet y la sigue.

El resultado es una secuencia cerrada:

María y el antiguo linaje → la mujer de blanco → Agnet → Chelsea → el regreso de Chelsea al pasado → la formación de María → la protección de Jack → los descendientes de María → Agnet.

Es imposible determinar con exactitud dónde se encuentra el origen.

Agnet recibió el don de la entidad vinculada a su linaje.

Chelsea lo recibió de Agnet.

María recibió los conocimientos que le faltaban de Chelsea.

Y la línea futura desciende de la propia María.

El linaje de brujas no se limita a transmitir conocimientos del pasado al futuro.

Mantiene su propia existencia a lo largo del tiempo.

El carácter de Agnet

Agnet es curiosa, sensual, independiente y casi patológicamente intrépida.

No considera a los espíritus como fuerzas sagradas ante las que hay que inclinarse. Pero tampoco los ve como algo maligno que haya que destruir sin pensarlo dos veces.

A ella le interesa:

de dónde ha venido ese ser;

qué quiere;

qué le provoca miedo;

cómo percibe a las personas;

de qué se alimenta;

si es posible llegar a un acuerdo;

a qué lugar atarlo;

qué deseo lo hace manejable;

qué ocurrirá si se incumple la regla habitual del ritual.

Agnet es una investigadora, pero su método es opuesto al de Weber.

Weber intenta separar el objeto de sí mismo, medirlo e introducirlo en un mecanismo.

Agnet entra ella misma en el círculo.

Utiliza la mente, la voluntad, el cuerpo, la excitación y el placer como partes de una misma experiencia.

Su práctica es imposible de reproducir por completo siguiendo un esquema.

La herramienta principal es siempre la propia Agnet.

Magia erótica

Agnet es extremadamente sensual y desinhibida.

Pero su erotismo no significa que ceda fácilmente el control.

Al contrario, es precisamente en las situaciones de intimidad donde se manifiesta con especial claridad su poder.

No se avergüenza de su deseo y, por eso, no permite que ningún ser utilice la vergüenza en su contra.

No intenta hacerse la inocente ante un espíritu lujurioso.

No retrocede cuando el ritual se vuelve carnal.

No considera que el placer sea una derrota.

Para ella, rendirse a una sensación y rendirse ante un ser son cosas totalmente diferentes.

Agnet puede permitir que el monstruo se acerque, darle lo que desea, experimentar placer y, aun así, seguir siendo la dueña de lo que está sucediendo.

Ella entiende que muchas entidades esperan de una mujer una de estas dos cosas:

miedo;

sumisión.

Agnet no les da ni lo uno ni lo otro.

Ella responde con deseo, pero se reserva el derecho a decidir.

Precisamente por eso, los seres acostumbrados a someter a las personas a través de la lujuria suelen acabar ellos mismos atados a ella.

La filosofía del deseo

Agnet comprende a los espíritus a través de sus deseos.

Rara vez empieza con una expulsión o un ataque directo. Primero averigua qué busca la criatura, luego le permite obtener parte de lo que desea, y aprovecha el momento de satisfacción para establecer una conexión.

Así llegó a la conclusión de que la pasión no es lo contrario de la razón.

Al contrario, la pasión revela la verdadera naturaleza de un ser más rápido que cualquier palabra.

Esta filosofía queda plasmada en su diario:

«La gente condena las pasiones, olvidando que la filosofía enciende su antorcha con el fuego de estas».

Agnet no intenta convertir al monstruo en un ser virtuoso.

Lo hace predecible.

Si el ser tiene hambre, hay que entender de qué se alimenta exactamente.

Si es lujurioso, hay que averiguar dónde acaba el placer y dónde empieza la adicción.

Si le gusta la música, no interrumpir la melodía.

Si está apegado al espejo, hay que dejar el espejo en el lugar adecuado.

Si se rige por su propio corazón, hay que esconder el corazón.

Para Agnet no existe ningún monstruo absolutamente inexplicable.

Solo existe una regla que aún no ha descubierto.

La influencia del marqués de Sade

Agnet leía mucho y apreciaba especialmente la novela «Julieta, o los éxitos del vicio».

No la consideraba simplemente literatura erótica, sino una justificación filosófica de la libertad personal, la resistencia a la moral religiosa y la exploración consciente de los propios deseos.

En un momento dado, Agnet decidió pasar de la lectura a la práctica y evocó desde el abismo a su propio marqués.

Pero, en lugar de permanecer fuera del círculo protector, ella misma entró en él.

Al amanecer, la criatura invocada ya estaba a su servicio, como si fuera un perro guardián.

Este acto revela a Agnet a la perfección.

Infringe deliberadamente la regla principal de un ritual seguro, porque quiere poner a prueba no solo al demonio, sino también a sí misma.

No le basta con invocar a la criatura y observarla a través de la barrera protectora.

Tiene que adentrarse en su presencia, sentir su naturaleza y demostrar que puede estar a su lado sin perder su identidad.

No sabía a quién había dominado

Uno de los principales logros de Agnet es que estableció su dominio sobre seres cuya verdadera naturaleza desconocía.

El vínculo del linaje se había roto.

Los antiguos conocimientos se han perdido.

No había nadie que pudiera advertir a Agnet.

Les ponía nombres propios a las criaturas, describía su comportamiento y encontraba formas de convivir con ellas. Solo la historia posterior permite comprender con quién se enfrentaba en realidad.

El Coco del Cofre: Bufón

Un día, una mujer acudió a Agnet y le pidió que salvara a una niña a la que cada noche atormentaban las pesadillas.

En la habitación de la niña, Agnet se fijó enseguida en una cajita con una criatura insólita en su interior. Aceptó librar a la niña de sus pesadillas a cambio de quedarse con el objeto.

La mujer le entregó la caja de buen grado.

Agnet se la llevó a su casa, la abrió en el desván y se encontró con aquello a lo que llamó «el Coco».

La criatura esperaba infundir miedo.

Agnet se limitó a mirarlo.

No gritó.

No apartó la mirada.

No intentó cerrar el cofre.

El Coco desapareció.

Pero no se trataba de una pesadilla infantil fortuita.

Era Bufón, que se había manifestado a través del cofre vinculado a él.

Agnet no sabía nada del payaso viviente de 1585.

No sabía nada de la ejecución.

No sabía nada de la máscara ni del Vendedor de Pesadillas.

No sabía nada de Benjamin.

No comprendía que ante ella se encontraba un ser capaz de crear mundos separados, de destrozar la personalidad humana y de convertir el miedo en la base de su propio teatro.

Obligó a Bufón a retroceder, sin siquiera comprender a quién había vencido.

En su diario, este episodio parece casi cotidiano: bastó con demostrar que no tenía miedo para que el Coco desapareciera.

El fantasma tecnogénico: una invitada del Mundo en Blanco y Negro

Los fantasmas tecnogénicos despertaban un interés especial en Agnet.

Los antiguos grimorios no los describían, porque surgieron junto con nuevas formas de miedo humano: las pantallas, la televisión, las grabaciones, el estrés intenso y las imágenes separadas del cuerpo vivo.

Un día, la televisión de Agnet captó algo procedente del ámbito de las pesadillas humanas.

La criatura intentaba salir arrastrándose de la pantalla y moverse por la casa. En teoría, Agnet podría haber quemado el televisor y destruido el punto de manifestación.

Pero sintió curiosidad.

Se acercó y descubrió que la visitante no solo era peligrosa, sino también atractiva a su manera —casi como un gatito salvaje que habita en un espacio incomprensible—.

Agnet se quedó con el televisor, al darse cuenta de que la criatura solo podía manifestarse cuando la pantalla estaba encendida.

Más tarde queda claro que no se trataba simplemente de un espíritu maligno de la televisión.

Una manifestación del Mundo en Blanco y Negro, surgida del aparato de Johan Weber, entró en contacto con la pantalla.

Agnet no sabía nada del guardia que había perdido el rostro.

No sabía cómo la proyección había aprendido a secuestrar a la gente.

No sabía que sus habitantes habían sufrido sus propios tormentos y se habían convertido en seres con una lógica distorsionada.

Pero descubrió la regla de la manifestación y retuvo a la criatura en su soporte.

Ni siquiera un mundo depredador autónomo logró apoderarse de su hogar de inmediato.

Shogot

Agnet también se enfrentó a Shogot, una entidad espacial relacionada con las puertas, los pasajes y los errores entre los mundos.

No conocía su origen ni su relación con Za’ha’dum.

No comprendía que, para el Shogot, las puertas no son objetos independientes y que la concepción humana de la dirección no significa casi nada para él.

A Shogot no se le puede someter con una orden convencional.

No sirve a ningún amo y no percibe los límites de un dominio como lo hace un humano.

Sin embargo, Agnet logró descifrar parte de sus reglas y convivir con él, sin permitir que la criatura convirtiera por completo la finca en un laberinto caótico de puertas idénticas.

Probablemente, la experiencia de relacionarse con Shogot le ayudó a comprender mejor el funcionamiento de los pasajes y, más tarde, a crear sus propios portales estables.

No lo domesticó en el sentido habitual.

Pero resultó ser una de las pocas personas junto a las cuales él no pudo destruir por completo el orden del espacio.

El Inquisidor: Henri Sanson

Agnet llamaba «Inquisidor» al espíritu más peligroso de la finca.

No sabía su verdadero nombre.

No sabía que ante ella se encontraba Henri Sanson: el verdugo de 1585, el torturador de Bufón, el perseguidor de María y el asesino de Jack cuando aún era humano.

Para Agnet, era un ser infernal desconocido que invadía su sistema, cazaba espíritus y se volvía especialmente fuerte durante la Hora del Lobo.

Incluso los fantasmas comunes le temían.

No quería formar parte de la colección.

No aceptaba la satisfacción de un deseo como base del acuerdo.

No buscaba un lugar en la casa.

Quería convertir la propia finca en una nueva mazmorra.

Agnet consiguió expulsarlo y contenerlo temporalmente, aunque el enfrentamiento le costó muchas fuerzas.

No pudo destruir a Henri definitivamente, porque no sabía:

quién era en vida;

qué pacto había sellado;

por qué estaba vinculado a su linaje;

por qué odiaba a las brujas de esa familia;

por qué precisamente Jack era capaz de asestar el golpe definitivo.

Pero incluso sin esa información, Agnet retuvo al Inquisidor el tiempo suficiente para preparar una advertencia para Chelsea.

No derrotó a Henri por completo.

No le permitió que la venciera.

Jack

Agnet no conocía la historia completa de Jack.

Para ella, él era un espantapájaros que había cobrado vida, el Demonio de las Velas, el Profanador y el guardián.

Un día, simplemente pasó junto al espantapájaros, tras lo cual este la siguió hasta su propia casa. La noche siguiente, Agnet regresó al jardín y esperó a que él despertara.

No tuvo que realizar una invocación compleja.

Jack decidió por sí mismo seguirla.

La razón se reveló mucho más tarde.

En 1585, Chelsea le pidió a María que mantuviera a Jack cerca de su linaje. María accedió a la petición y, incluso siglos después, él seguía manteniendo un vínculo con la sangre de la familia.

Agnet creía haber encontrado un espíritu extraordinario y leal.

En realidad, Jack reconoció a una descendiente de María.

Ella no conocía su historia humana, pero lo acogió y le dio un lugar junto a la casa.

Así, la antigua promesa siguió vigente, aunque ninguno de los implicados la comprendía ya por completo.

La colección infernal

La finca de Agnet no era una casa maldita por accidente.

Ella lo convirtió a propósito en una colección, un laboratorio y un sistema de confinamiento de seres sobrenaturales.

La mayoría de los habitantes habían sido encontrados, invocados, rescatados, capturados, comprados junto con objetos o trasladados desde otros lugares.

Agnet procuraba asignar a cada uno:

un territorio;

un recipiente;

una fuente de alimento;

una forma de satisfacer sus deseos;

una restricción;

condición bajo la cual se volvía relativamente seguro.

No se limitaba a encerrar a los monstruos.

Creaba un entorno adecuado para ellos.

El Buen Tío

La criatura, cuyo nombre secreto era Insaciabilidad, llegó por sí sola.

Intentó colarse en la habitación, impulsado por el deseo de poseerlo todo. Agnet no lo expulsó.

Demostró que no tenía miedo, le permitió conseguir lo que quería y, con ello, lo privó de su principal ventaja.

Más tarde, Agnet incluso cazó junto a él a los transeúntes asustados, considerando divertido lo que estaba sucediendo.

Después dejó a la criatura en habitaciones cerradas, donde podía existir sin destruir el resto de la estructura de la casa.

Este caso demuestra que Agnet no solo se defendía de las criaturas oscuras.

A veces aceptaba sus reglas y participaba con gusto en el juego.

El marqués

El marqués fue invocado por Agnet tras la lectura de la filosofía del vicio.

Ella entró conscientemente en el círculo mágico junto a una criatura que se suponía que iba a ser una amenaza, y salió del ritual como su dueña.

El marqués muestra hasta qué punto la curiosidad intelectual, el deseo erótico y el poder están estrechamente entrelazados en la magia de Agnet.

No se limitó a leer sobre el vicio.

Quería ver si ella misma sería capaz de atravesarlo y seguir siendo libre.

El torbellino

El Torbellino, un petrel infernal, fue invocado por Agnet desde el más allá para aniquilar a sus enemigos.

Era una criatura torpe, pero increíblemente poderosa, tejida a partir del caos. Era capaz de acabar no solo con un ser humano, sino también con un espíritu.

El corazón del Torbellino se encontraba en un cofrecito y servía de llave de control.

Mientras el cofrecito permaneciera en poder de Agnet, la criatura cumpliría su voluntad.

Una vez, durante una persecución, el Torbellino se desató tanto que la bruja tuvo que calmarlo personalmente.

Más tarde lo dejó en el jardín: en la casa la criatura se sentía demasiado agobiada, y durante la caza Agnet prefería no salir al exterior durante un tiempo.

Ni siquiera allí su control era absoluto.

No le había privado a Torbellino de su naturaleza.

Había aprendido a tenerla en cuenta.

El espíritu del gramófono

Agnet adquirió una criatura junto con un viejo gramófono.

Le encantaba la música, se balanceaba y esperaba que la gente se asustara.

Agnet se acercó.

Cuando la criatura se dio cuenta de que no sentía miedo, desapareció.

La bruja se dio cuenta de que el espíritu solo se volvía peligroso cuando la música se detenía. Por eso dejó el gramófono en el sótano y no lo apagaba a menos que fuera necesario.

Para otra persona, eso habría sido una maldición.

Para Agnet, era otra regla más fácil de entender.

Un alma perdida

Un espíritu vagó durante mucho tiempo por el jardín, sin comprender qué le había sucedido.

Atacaba a las chicas que se decidían a mirar qué tenían a sus espaldas.

Agnet lo observó durante un rato y, después, lo llevó hasta la mesa y le ayudó a recordar quién había sido en vida.

Tras recuperar parte de su memoria, el ser se volvió menos peligroso, al menos para la propia Agnet.

Además, le dio un incentivo adicional para que se mantuviera fiel.

La bruja no se limitó a sofocar su espíritu.

Le devolvió la suficiente personalidad como para poder llegar a un acuerdo con él.

El asesino muerto

Una de las conocidas de Agnet volvió contra ella el alma de un maníaco fallecido hacía mucho tiempo.

Ya en vida estaba loco, y tras su regreso quería abusar de la bruja antes de matarla.

Agnet podría haber invocado a Jack o a Tormenta.

En lugar de eso, decidió ver qué pasaba si le daba al muerto lo que deseaba.

Tras ello, el espíritu regresó con la mujer que lo había invocado y llevó a cabo todo el trabajo sucio contra ella.

Agnet no se limitó a repeler el ataque.

Convirtió el arma ajena en su propio mensajero.

El espíritu explorador

Para uno de los rituales, Agnet necesitó un espíritu espía.

Lo introdujo en una vieja figura de jardín.

El primer enano no aguantó y se desintegró, por lo que la bruja repitió el proceso con otro recipiente. Tras darle vida, lo ató con hechizos de deseo y lo dejó en el jardín.

Ni siquiera el fracaso la detuvo.

Si el recipiente resultaba inadecuado, Agnet no renunciaba a su plan.

Simplemente cogió el siguiente.

La mujer del espejo

Esta mujer, en vida, atormentó a cientos de campesinos. Tras su ejecución, su alma se negó a partir y quedó atrapada en el espejo, aferrándose a él con toda la maldad acumulada.

Tras su muerte, la cadena de crímenes continuó: las víctimas eran chicas que, por casualidad, se miraban en el reflejo.

Agnet trazó para el espíritu una escalera hacia el mundo de los humanos, estableció contacto con él y colgó el espejo en la pared, a la espera del momento oportuno.

No consideraba que la destrucción fuera la única respuesta correcta.

Incluso a un alma cruel se le puede dar un uso si se comprende su naturaleza y se establecen unas reglas.

El verdadero poder de Agnet

Agnet no sabía que el Espantapájaros era Bufón.

No sabía que la invitada de la televisión procedía del Mundo en Blanco y Negro.

No comprendía la verdadera naturaleza de Shogot.

No sabía el nombre humano del Inquisidor.

No sabía por qué Jack la había seguido precisamente a ella.

Y, sin embargo, fue capaz de:

hacer que Bufón retrocediera;

contener la manifestación del Mundo en Blanco y Negro dentro del televisor;

convivir con la entidad espacial;

expulsar a Henri;

acoger a Jack y mantenerlo junto a su familia;

unir a una multitud de criaturas peligrosas en un sistema relativamente estable.

Esto es precisamente lo que distingue a Agnet de la mayoría de los magos e investigadores.

Weber necesita un mecanismo.

Henri necesita miedo y poder oficial.

El Vendedor de Pesadillas necesita tratos, artefactos y portadores adecuados.

Agnet se adentra ella misma en la criatura.

No siempre sabe lo que tiene delante.

Pero casi siempre sabe cómo abordar el tema.

La moral y los límites

Agnet es capaz de ayudar a la gente.

Salvó a un niño de las pesadillas.

Contuvo a las criaturas peligrosas.

Le dejó advertencias a Chelsea.

Intentó liberar a su sobrina del mundo de Bufón.

Ha conservado el don de bruja de su familia.

Pero no se la puede llamar una bruja buena en el sentido habitual del término.

Era capaz de cazar, junto con Insaciabilidad, a personas aterrorizadas.

Envió al asesino muerto de vuelta con su propia amiga.

Conservaba espíritus peligrosos por curiosidad.

Consideraba que los riesgos físicos y psíquicos formaban una parte aceptable del experimento.

Envió a Chelsea a la casa sin revelarle toda la verdad.

Agnet no se rige por la moral tradicional.

Le interesan otras cuestiones:

¿Hubo elección?

¿Entendió la persona la regla?

¿Se dejó llevar por el miedo?

¿Aceptó el precio?

¿Consiguió mantenerse fiel a sí mismo frente al deseo?

Su crueldad difiere del sadismo de Henri.

Henri quiere humillar y quebrantar a su víctima.

Agnet quiere ver en qué se convierte una persona cuando se enfrenta al miedo auténtico o al deseo auténtico.

Pero para quien no haya superado su prueba, la diferencia puede resultar insignificante.

La finca

No es una casa maldita

La finca de Agnet suele parecer un lugar donde se han reunido por casualidad demonios y fantasmas.

En realidad, era un ecosistema minuciosamente organizado.

Cada criatura disponía de:

un territorio;

un objeto de anclaje;

una condición de aparición;

una forma de tranquilizarse;

una regla de expulsión;

una forma propia del deseo.

Mientras Agnet permaneció en la casa, el sistema se mantuvo estable.

Tras su desaparición, quedó claro hasta qué punto todo dependía personalmente de ella.

Las protecciones empezaron a debilitarse.

Los espíritus, a cambiar de comportamiento.

El inquisidor, a regresar.

Los objetos, a abrir pasadizos sin permiso.

Agnet había creado un sistema capaz de funcionar mientras su dueña estuviera cerca.

Pero no llegó a hacerla totalmente autónoma.

La Hora del Lobo

La Hora del Lobo resultaba especialmente peligrosa.

En ese momento, las fronteras entre los mundos se difuminaban y las restricciones impuestas por Agnet perdían temporalmente su efecto.

Las criaturas domesticadas podían volver a salir a cazar.

El inquisidor salía de su morada.

Incluso los espíritus relativamente inofensivos dejaban de respetar los acuerdos anteriores.

Agnet advirtió a Chelsea: si decidía no ser amable con los espíritus, más le valía no estar cerca de ellos durante la Hora del Lobo.

También señaló al Inquisidor como el único ser al que la heredera debía temer de verdad.

La creadora de portales

La influencia de Agnet se extendía mucho más allá de los límites de la casa.

Aprendió a crear pasajes estables entre los mundos y convirtió la finca en uno de los principales nodos de la red sobrenatural.

Su actividad fue uno de los factores que despertaron el Mundo Sublunar.

Antes de la aparición de los nuevos pasajes, muchos dioses muertos y seres inertes permanecían en él casi inmóviles, como envueltos en una niebla.

Agnet abrió los primeros caminos.

Más tarde, Chelsea y Melissa comenzaron a alimentar este sistema con aún más fuerza.

Por eso, la finca no puede considerarse simplemente una casa encantada.

Es un dispositivo creado por una bruja sin mecanismos:

un laboratorio;

una colección;

un refugio;

una trampa;

un portal;

un punto de alimentación de otros mundos.

Agnet abría las puertas.

Los demás seres aprendieron poco a poco a utilizarlas sin su permiso.

El testamento

La herencia aplazada

Antes de desaparecer, Agnet redactó un testamento inusual.

Chelsea debía alcanzar la mayoría de edad, llegar a la finca el 31 de octubre, pasar allí la noche completamente sola y no llevarse el teléfono, la tableta ni ningún otro dispositivo personal.

A las seis de la mañana, la condición se consideraba cumplida.

A partir de ese momento, Chelsea recibiría:

la finca;

acceso a cuentas bancarias por valor de unos diez millones de dólares;

conocimientos mágicos;

la oportunidad de convertirse en la nueva dueña de la colección infernal;

el don de bruja.

Agnet sabía que una simple petición no bastaría para convencer a su sobrina de que pasara la noche en una casa abandonada, así que utilizó el dinero como cebo.

Reconoce abiertamente que, de otro modo, no habría podido convencer a Chelsea para que fuera.

La herencia como iniciación

El verdadero valor del testamento no residía en los inmuebles.

Agnet había ocultado un hechizo más allá del mundo material y lo había repartido entre los espíritus.

Para reunir la fórmula, Chelsea tenía que reunirse con los habitantes de la casa, comprender sus deseos y decidir cómo actuar con ellos.

La bruja le aconsejó que no tuviera miedo y que fuera amable. A cambio, los espíritus podrían entregarle partes del hechizo.

Así, Chelsea no solo se convertiría en la propietaria legal de la finca, sino también en la nueva dueña de la colección.

Se trata de una forma moderna de una antigua iniciación familiar.

La mujer de blanco acudió personalmente a ver a Agnet.

Agnet convirtió toda la casa en su mentora.

Cada habitación impartía una lección.

Cada espíritu ponía a prueba un aspecto concreto del carácter.

Cada elección revelaba en qué tipo de bruja se convertiría Chelsea.

El derecho a negarse

A pesar de la manipulación de la herencia, Agnet deja a Chelsea la posibilidad de elegir.

Puede no ir más allá de la verja.

Puede renunciar a la colección.

Puede expulsar a los espíritus.

Puede intentar domesticarlos.

Puede optar por el camino del placer.

Puede que ni siquiera se convierta en una bruja como lo fue Agnet.

Esa es la diferencia fundamental entre Agnet y Duke Weber o Henri.

Crea una situación peligrosa y no revela toda la información, pero reconoce el derecho de la heredera a decir «no».

El problema es que Chelsea no conoce el verdadero alcance de las consecuencias.

La elección existe.

Lo que no existe es una comprensión plena del precio.

¿Por qué Chelsea?

No se explica con claridad por qué Agnet eligió precisamente a Chelsea como primera heredera y no a Melissa.

Quizá fuera porque Chelsea era la mayor.

Quizá el don se manifestara con más fuerza en ella.

Quizá Agnet vio en ella rasgos propios: curiosidad, sensualidad, la tendencia a ir donde no se debe y la capacidad de no perderse a sí misma ante lo monstruoso.

Pero no se equivocó con respecto al potencial de su sobrina.

Chelsea fue capaz de:

sobrevivir a la noche en la finca;

interactuar con los espíritus;

atravesar la Casa de Muñecas;

escapar del Infierno de Bufón;

volver al año 1585;

encontrar a María;

ayudar a recuperar los conocimientos del linaje;

cerrar el bucle temporal;

aprender a abrir y cerrar los pasadizos.

Agnet no se limitó a dejar su legado a la persona adecuada.

Preparó a una mujer capaz de continuar la labor a un nivel mucho más alto.

Jack y Agnet

Agnet hizo un uso práctico de las habilidades de Jack.

Él era un guardián, un guerrero y un ser capaz de llevar a cabo tareas inaccesibles para una persona normal.

Sin embargo, ella no lo trataba como a una herramienta desechable.

No conocía toda su historia, pero veía en él una personalidad propia.

Más tarde, Agnet:

reconocerá la magnitud de su trayectoria;

lo refuerza;

le confía la salvación de Chelsea;

intenta encontrar una salida a la promesa que le hizo a Harón;

lo nombra el mejor guardián;

está dispuesta a seguir el camino junto a él;

acepta la presencia de Lilith, aunque se muestra recelosa hacia ella.

Su actitud hacia Jack no es especialmente tierna ni romántica.

De hecho, Agnet rara vez expresa su afecto de forma directa.

Pero para ella, confiar a un ser su propio destino y el de su linaje es una de las formas más elevadas de respeto.

La desaparición

Para el mundo humano, Agnet desapareció aproximadamente un año antes del comienzo de la primera historia.

Chelsea la daba por muerta.

Pero el alma de la bruja no abandonó el mundo definitivamente.

Agnet acabó en el Entremundo, un espacio cubierto de grietas que dan a otras realidades. Allí pueden caer seres del infierno, del Mundo Sublunar, del mundo de los humanos y de multitud de otros reflejos.

En el Entremundo, Agnet existía como un fantasma.

No podía regresar por sí misma.

Para liberarse por completo se necesitaba sangre de su familia y cuatro llaves-obelisco.

El mundo seguro de los sueños

Agnet no vagaba por el Entremundo sin protección.

Se encontraba en una zona relativamente segura: su propio mundo de sueños, rodeado de reflejos del infierno.

Esa zona se había convertido a la vez en refugio y en prisión.

Mientras Agnet permaneciera dentro, Baphomet no podía simplemente llevársela.

Pero si saliera, él tendría inmediatamente la oportunidad de capturar a la bruja.

Por eso, Agnet no abandonaba aquel lugar protegido.

No es por cobardía.

No por impotencia.

Ella evaluaba correctamente al enemigo.

Agnet sabía que un solo paso en falso le daría a Baphomet precisamente lo que él quería.

Por eso actuó a través de Jack: lo invocó, le explicó la misión, lo reforzó y lo guió, manteniéndose a salvo.

Era la defensa disciplinada de una bruja experimentada.

¿Por qué Baphomet quería a Agnet?

Baphomet mostraba un interés especial por ella.

La razón no radicaba solo en la belleza o el poder erótico de Agnet, aunque su sensualidad, su energía vital y su dominio sobre los deseos sin duda convertían a la bruja en una presa especialmente atractiva.

Agnet poseía una habilidad poco común:

podía dominar a criaturas que no comprendía.

Una bruja así era para Baphomet, al mismo tiempo:

una prisionera codiciada;

una fuente de poder;

la llave al mundo humano;

la dueña de la red de portales;

una posible guía;

una amenaza para su poder;

la prueba de que el ser humano es capaz de someter a las criaturas infernales sin adorarlas.

Baphomet no necesitaba simplemente otra bruja más.

Necesitaba una mujer que pudiera entrar en una habitación con un monstruo desconocido y salir de allí como dueña de la situación.

La tentación de Jack

Al no haber conseguido a Agnet directamente, Baphomet intentó obligar a Jack a traicionarla.

Afirmaba que las brujas utilizaban al Demonio de las Velas:

Agnet lo tenía en el jardín como un espantapájaros.

Chelsea le obligaba a hacer el trabajo de otros.

Nadie tenía intención de devolverle su forma humana.

A cambio de los Arcanos, Baphomet prometió devolver a Jack al mundo humano y convertirlo de nuevo en humano.

La propuesta estaba muy bien pensada.

En Jack aún permanecía el deseo de recuperar su antiguo cuerpo.

Pero Baphomet le engañaba.

Necesitaba los Arcanos para destruir la protección de Agnet, abrir el camino hacia su mundo de ensueño y hacerse con la bruja.

La humanidad prometida no era más que un señuelo.

Si Jack aceptaba, el trato no se convertiría en la salvación que le habían prometido. Los materiales indican claramente que Baphomet intenta hacerse con los Arcanos, y que la negativa conlleva la necesidad de encontrarlo y destruirlo para conseguir la última carta.

Jack se negó.

Eligió salvar a Chelsea y a Agnet en lugar de su propio cuerpo.

Los nueve Arcanos

Para abrir el camino al universo infernal de Bufón, Agnet necesitaba los nueve Arcanos.

Estaban dispersos por diversas distorsiones del Entremundo y vinculados a criaturas, pruebas y pactos.

Agnet no podía reunirlos por sí misma sin abandonar el mundo seguro de los sueños.

Por eso invocó a Jack.

Los Arcanos no eran llaves normales.

Para conseguirlos, Jack tuvo que:

luchar;

liberar almas cautivas;

rechazar pactos;

celebrar tratados;

explorar los reflejos de los mundos;

atravesar Za’ha’dum;

enfrentarse a Baphomet.

Esto continuaba la filosofía de Agnet.

El poder no debe estar ahí, sobre la mesa, como un objeto ya preparado.

Para obtenerla, es necesario comprender el mundo con el que está vinculada.

El rescate de Chelsea y la liberación de Agnet

El plan de Agnet no era un trato traicionero.

No tenía intención de utilizar a Chelsea como una llave desechable para su propia liberación.

La situación era lógica y mutuamente beneficiosa.

Chelsea se encontraba cautiva en el universo infernal de Bufón.

Agnet estaba encerrada en una zona protegida del Entremundo.

Jack podía reunir los Arcanos y abrir el camino hacia su sobrina.

Chelsea, una vez rescatada y al ser de su misma sangre, podría ayudar a la propia Agnet a escapar de su cautiverio.

Al final, todos salían ganando:

Chelsea se liberaba de Bufón;

Agnet regresaba del Entremundo;

Jack cumplía con una antigua obligación para con su linaje;

Baphomet se veía privado de su ansiada prisionera;

la familia restablecía el vínculo;

el camino de Bufón se tambaleaba.

Agnet llamó a Jack, ante todo, porque quería salvar a Chelsea.

Su propia liberación era el siguiente paso lógico.

Estaba salvando a su sobrina.

Su sobrina podía salvarla a ella.

Esto no es manipulación.

Se trata de una familia separada por varios mundos que, por fin, ha tenido la oportunidad de ayudarse mutuamente.

En los materiales se distinguen claramente dos resultados: Jack puede reunir los Arcanos y abrir el camino hacia Chelsea, y, al encontrar las llaves-obelisco, liberar además a Agnet.

Prisionera, pero no víctima

Incluso encerrada en el Entremundo, Agnet seguía actuando como organizadora.

Ella:

mantenía una zona protegida;

vigilaba los movimientos de Jack;

comprendía el funcionamiento de las distorsiones locales;

conocía el papel de Za’ha’dum;

reforzaba a su guardián;

detectaba las almas cautivas;

recogía conocimientos;

preparaba el camino hacia Chelsea;

buscaba la forma de regresar;

se resistía a Baphomet.

Agnet podía ser prisionera del espacio.

Pero nunca asumió el papel de una mujer indefensa que espera la decisión de otros.

Incluso desde la cárcel siguió tramando un plan.

Los errores de Agnet

Agnet es extremadamente fuerte, pero no infalible.

Subestimó la solidez de la finca

Mientras la bruja estaba en la casa, su colección se mantenía en orden.

Tras su desaparición, quedó claro que demasiadas cosas dependían exclusivamente de su poder.

No llegó a crear un sistema totalmente autónomo.

Subestimó a Henri

Agnet logró expulsar al Inquisidor, pero no averiguó su verdadera historia ni lo destruyó por completo.

Le dejó una advertencia a Chelsea, pero el espíritu más peligroso seguía existiendo.

Confió su testamento al duque Weber

Duke obtuvo acceso a los documentos, a la herencia y a la finca.

Más tarde, intentó apropiarse de la colección y convertir la casa en su propia fortaleza.

Agnet logró comprender a los demonios, pero el sistema jurídico humano resultó ser su punto débil.

Consideraba que el deseo era una clave casi universal

Su método funcionaba con muchas criaturas.

Pero no todas las entidades pueden hacerse inofensivas satisfaciendo su naturaleza.

Y no todas las personas son capaces de pasar por esa interacción sin graves consecuencias.

La curiosidad suele ser más fuerte que la precaución

Agnet conserva a la criatura peligrosa porque le resulta interesante.

No destruye el televisor.

Deja el espejo.

Se lleva el cofre.

Entra en el círculo.

Explora el portal.

Esa cualidad la convirtió en una gran bruja.

Probablemente, fue esta misma cualidad la que llevó a Agnet al Entremundo en su día.

Agnet y Chelsea

Agnet y Chelsea se parecen más de lo que parece.

Ambas:

no les gusta someterse a las normas de los demás;

van allí donde les advierten que no vayan;

consideran el miedo como un obstáculo;

utilizan el deseo para comunicarse con los seres sobrenaturales;

son capaces de negociar con los monstruos;

atraen la atención de otros mundos;

no consideran el placer corporal algo vergonzoso;

pueden convertir su propia sensualidad en una fuente de poder.

Pero hay una diferencia importante entre ellas.

Agnet ya ha desarrollado una filosofía y casi no tiene dudas al respecto.

Chelsea sigue eligiendo.

Puede domar al espíritu, expulsarlo, ayudarlo, engañarlo, someterlo o alejarse.

Agnet quería transmitirle su propio camino.

Pero Chelsea es capaz no solo de ser una continuación, sino también de corregir los errores de su tía.

Agnet y María

María es una antepasada lejana de Agnet, pero su vínculo va mucho más allá de un simple parentesco.

Ambas han vivido la ruptura en la transmisión del don.

María solo recibió una parte de los conocimientos.

Agnet ni siquiera sabía de la existencia de la tradición familiar.

A ambas les ayudó Chelsea, aunque en direcciones opuestas en el tiempo.

Agnet transmitió el don a Chelsea.

Chelsea regresó al pasado y ayudó a María.

María mantuvo a Jack junto a su familia.

Jack, siglos más tarde, encontró a Agnet.

Cada una de las tres mujeres salvó una parte del legado que aún no existía en su propia época.

Agnet y Melissa

Melissa no fue la primera heredera, pero aun así se vio envuelta en las consecuencias del trabajo de Agnet.

Tras la desaparición de Chelsea, continuó con la búsqueda, entró en el Teatro-Museo de Bufón y llegó a la finca.

Más tarde, las hermanas restauraron la casa, tal y como quería su tía, y comenzaron a buscar a la propia Agnet.

Si Chelsea hereda la capacidad sensitiva de interactuar directamente con los espíritus, Melissa suele intentar comprender las reglas, explorar el espacio y encontrar una salida segura.

Agnet eligió a una heredera principal.

Pero su labor acabó por despertar a ambas hermanas.

Habilidades

El don hereditario

Agnet percibe la presencia de espíritus, objetos mágicos y los límites de otros mundos.

Invocación de entidades

Es capaz de invocar criaturas del infierno, del vacío atemporal y de otros ámbitos.

Domesticación a través del deseo

Agnet establece una conexión con la entidad, satisfaciendo, redirigiendo o aceptando su necesidad fundamental.

Magia erótica

Utiliza la intimidad física, la excitación y el placer como forma de contacto, intercambio de poder y establecimiento de control.

Sometimiento mediante el nombre verdadero

La bruja comprende el significado de los nombres secretos y es capaz de utilizarlos como base de su poder.

Creación de anclajes

El Corazón del Torbellino, un espejo, un cofre, un televisor, un gramófono y otros objetos se convierten en receptáculos o contenedores para las entidades.

Apertura de portales

Agnet crea pasadizos estables y convierte la finca en un nodo intermundial.

Magia de los sueños

Interactúa con las entidades a través del sueño y es capaz de crear un espacio protegido dentro de su propia conciencia en el Entremundo.

Ocultación fuera del mundo material

Agnet ha ocultado partes del hechizo de tal forma que una persona normal no pueda encontrarlas ni robarlas fácilmente.

Hechizos de control

Limita la actividad de los espíritus, los vincula a objetos, lugares y condiciones concretas.

Trabajo con las almas

Agnet ve las almas cautivas, comprende las formas de liberarlas y utiliza la sangre ancestral como base para el regreso desde el Entremundo.

Conservación de la juventud

Su conexión con los espíritus y otros espacios le permite ralentizar considerablemente el envejecimiento natural.

Limitaciones

Su poder es personal

Muchos espíritus no se someten a un sello abstracto, sino a la propia Agnet.

Tras la desaparición de su dueña, el sistema se debilita.

Los hechizos pierden su poder durante la Hora del Lobo

En el momento en que las fronteras se debilitan, los espíritus son capaces de liberarse de las restricciones.

No todas las entidades pueden ser domesticadas

Henri resultó ser demasiado peligroso como para controlarlo por completo.

Baphomet también se encontraba fuera del alcance de sus métodos habituales.

Depende de las reglas de la sangre

Ni siquiera una bruja poderosa puede abandonar por sí misma el Entremundo. Para regresar, necesita un vínculo familiar.

La curiosidad la hace vulnerable

Agnet suele conservar la amenaza en lugar de destruirla.

El deseo no siempre implica consentimiento

Su método se basa en revelar deseos ocultos, pero una persona puede sentir placer y, aun así, no querer formar parte del sistema ajeno.

Chelsea entiende mejor este límite.

Vínculos y significado

Agnet encarna el poder sobre lo monstruoso al aceptar su naturaleza.

Henri declara que el deseo es un pecado y aniquila a las personas por ello.

Los Weber convierten lo sobrenatural en un mecanismo.

Bufón convierte los deseos ajenos en un espectáculo.

Gretta los convierte en su propiedad.

Agnet crea una colección.

Pero su colección no está formada por piezas muertas.

Los espíritus siguen viviendo, deseando, cazando, discutiendo y, a veces, saliéndose de control.

Ella no destruye su naturaleza.

La integra en el sistema.

La finca es un reflejo de la propia Agnet:

hermosa;

sensual;

peligrosa;

llena de habitaciones cerradas;

capaz de albergar a un monstruo;

convencida de que para cualquier horror se puede encontrar el lugar adecuado.